
Sirena - Claudia Lars
Va sobre espuma alzada, casi en vuelo,
sin rozar el navío ni la roca
un doloroso afán de agua y de cielo.
El canto suelto, desflecado el pelo,
de la tierra inocente, grave y loca;
la extraña sangre de una flor de hielo.
No es el tritón quien le transforma el pecho,
ni el querubín se inflama entre sus labios
para beber después llanto deshecho.
Un hombre, nada más... Con brazos sabios
la tiende sobre el peso de la tierra
y allí se arrastra dulcemente en guerra.


Sirena -
Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
del infinito mar viene su asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.




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